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El debate de los gofres de Bruselas vs Lieja, resuelto (más o menos)

El debate de los gofres de Bruselas vs Lieja, resuelto (más o menos)

Llegamos a Bruselas con una misión de profunda importancia cultural: zanjar de una vez por todas el debate entre el gofre de Bruselas y el gofre de Lieja. Por la ciencia, comimos muchos gofres. Aquí va el informe.

Los impostores, primero

Antes de nada, una advertencia. Los gofres que se ven cerca del Manneken-Pis —sepultados bajo caramelo, Nutella, nata montada, plátano, M&Ms y una bengala— no son parte del debate. Son un invento para turistas que ahoga cualquier gofre bajo una montaña de azúcar (la trampa). Probamos uno por obligación. Sabía a “diabetes” y arrepentimiento. El verdadero concurso es entre dos gofres simples y clásicos comidos sin nada encima.

En el rincón azul: el gofre de Bruselas

Ligero, esponjoso, rectangular, con profundos alvéolos, hecho con una masa de levadura que lo deja crujiente por fuera y suave por dentro, espolvoreado con azúcar glas. Tomamos uno de verdad en Maison Dandoy (los mejores gofres). Elegante, casi delicado — más un postre para sentarse a disfrutar. Se come con tenedor y te sientes sofisticado.

En el rincón rojo: el gofre de Lieja

Más pequeño, ovalado, denso y masticable, elaborado con una masa de brioche repleta de perlas de azúcar que se caramerizan creando pequeños crujidos irresistibles. Cogimos uno caliente de una panadería, lo comimos en la mano por la calle y no necesitaba nada más. Más dulce, más pegajoso y mucho más adictivo.

El veredicto

Aquí está la incómoda verdad: depende del momento.

  • ¿Apetece algo ligero y estilo postre, sentado? Gofre de Bruselas.
  • ¿Quieres un bocado cálido, masticable y para comer sobre la marcha? Gofre de Lieja.

Si me obligaras a elegir un solo ganador, el gofre de Lieja se lleva la palma — ese crujido de perlas de azúcar caramelizadas es simplemente más, y puedes caminarlo. Pero el gofre de Bruselas ganó la categoría de “momento especial” sin discusión.

La verdadera conclusión de nuestro riguroso estudio: come los dos, cómelos solos e ignora por completo las torres de azúcar (la diferencia completa). El debate es una falsa dicotomía. La única respuesta equivocada es la que lleva una bengala encima.